El partido entre la Selección Argentina y Cabo Verde por los 16avos de final del Mundial 2026 no solo representó un nuevo desafío en el camino hacia la defensa del título. También marcó un hito muy especial para Lionel Scaloni, quien alcanzó los 100 encuentros como director técnico de la Albiceleste y volvió a sumar un capítulo trascendental a un ciclo que modificó para siempre la historia reciente del fútbol argentino.
La cifra adquiere todavía más relevancia si se observa el recorrido que construyó desde aquel debut como entrenador interino, en septiembre de 2018, cuando pocos imaginaban que terminaría encabezando uno de los procesos más fecundos que recuerde la Selección.
Lo que comenzó como una apuesta de bajo perfil terminó convirtiéndose en un proyecto sólido, con una identidad futbolística definida y un grupo que logró recuperar la conexión con los hinchas después de varios años de frustraciones.
En este centenar de partidos, Scaloni consiguió algo que parecía esquivo para la Argentina: transformar un plantel talentoso en un conjunto competitivo, equilibrado y con una marcada fortaleza colectiva. Bajo su conducción llegaron la conquista de la Copa América 2021, el histórico título en el Mundial de Qatar 2022, la Finalissima frente a Italia y una nueva consagración continental en la Copa América 2024, logros que reposicionaron a la Albiceleste en la élite del fútbol mundial.
Más allá de los trofeos, el entrenador oriundo de Pujato también dejó una impronta reconocible. Apostó por una renovación progresiva del plantel, consolidó una estructura táctica versátil y logró que futbolistas de distintas generaciones convivieran dentro de una misma idea de juego. Ese andamiaje permitió sostener el rendimiento competitivo incluso después de alcanzar la gloria mundialista, un desafío que históricamente resultó complejo para muchas selecciones campeonas.
Los números también respaldan la magnitud del ciclo. Con este partido, Scaloni se convirtió en el segundo entrenador con más encuentros dirigidos en la historia de la Selección argentina, solo por detrás de Guillermo Stábile, una referencia prácticamente inalcanzable por la extensión de su etapa al frente del combinado nacional. El dato dimensiona el derrotero de un entrenador que asumió entre interrogantes y terminó transformándose en una de las figuras más influyentes del fútbol argentino contemporáneo.